lunes, 1 de septiembre de 2014

Lo que ha dicho la Santísima Virgen en Locuciones para el Mundo sobre el 3º Secreto de Fátima

LOCUCIONES PARA EL MUNDO

LOS SECRETOS DE FÁTIMA
2. Revelación del Tercer Secreto
Junio 20, 2013

María

I bring forth the secrets of Fatima, revealed so clearly to the children and inscribed indelibly into their memories. I speak today about what is called the Third Secret, revealed on July 13, 1917 and obediently recorded by Lucy for her bishop. This secret was to be published in 1960, but was kept hidden and even until today, is not fully revealed.

Yo saco a la luz los Secretos de Fátima, revelados tan claramente a los niños e inscritos indeleblemente en su memoria. Hablo hoy sobre lo que se llama el Tercer Secreto, revelado el 13 de julio 1917 y obedientemente registrado por Lucía para su Obispo. Este secreto iba a ser publicado en 1960, pero fue mantenido en secreto e incluso hasta hoy, no está plenamente revelado.

What right does the Church have to set aside my commands and to keep hidden those secrets that should be revealed? What right does my Church have to falsely interpret what is revealed, as if the events have already been fulfilled when really, they lie in the future? This must end. Fatima must be placed immediately on the lampstand and the first step will be for Pope Francis to reveal the entire secret and to acknowledge that these are future events. Yes, a future pope will be killed, but that is only one part of what is still to be revealed.

¿Qué derecho tiene la Iglesia de dejar de lado Mis órdenes y mantener escondidos aquellos secretos que deberían ser revelados? ¿Qué derecho tiene Mi Iglesia de haber interpretado falsamente lo que está revelado, como si los acontecimientos ya se hubiesen cumplido, cuando en realidad ellos se encuentran en el futuro? Esto debe terminar. Fátima debe ser colocada inmediatamente en el candelero y el primer paso será por parte del Papa Francisco revelar el Secreto completo y reconocer que éstos son acontecimientos futuros. Sí, un futuro Papa será asesinado, pero es sólo una parte de lo que está todavía por ser revelado.




jueves, 28 de agosto de 2014

"Tarde Te amé", de las Confesiones de San Agustín, Obispo (354-430)


“¡Tarde Te amé, Hermosura, tan Antigua y tan Nueva, 
tarde Te amé! 
Y Tú estabas dentro de mí y yo afuera, 
y así por fuera Te buscaba; 
y, deforme como era, 
me lanzaba sobre estas cosas hermosas que Tú creaste. 

Tú estabas conmigo, mas yo no estaba Contigo. 
Reteníanme lejos de Ti aquellas cosas que, 
si no estuviesen en Ti, no existieran. 
Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; 
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; 
exhalaste Tu Perfume y lo aspiré, y ahora Te anhelo; 
gusté de Ti, y ahora siento hambre y sed de Ti; 
me tocaste, y  deseé con ansia la Paz que procede de Ti.” 

(San Agustín, Confesiones, Libro 10, 27)


Confesiones 
(400)

(Para descargar el libro hacer 'clic' en la imagen)



miércoles, 27 de agosto de 2014

Foto Milagrosa de la Santísima Virgen María y el Papa Juan Pablo II

Que la Santísima Virgen María, 
Madre de la Iglesia, 
proteja la vida del Papa Francisco, 
así como en su momento protegió la vida 
del Papa San Juan Pablo II.
Amén.




martes, 26 de agosto de 2014

Historia de la Imagen de Nuestra Señora de Częstochowa

El Monasterio de Jasna Góra, Santuario católico más importante de Polonia, se fundó en el año 1382, después de haber recibido los Padres Paulinos un famoso icono bizantino, que según la tradición sería la ‘Odighitria’ atribuida a San Lucas, conocida como la Madonna Negra. En años posteriores este monasterio se convirtió en centro de peregrinaje, contribuyendo al crecimiento de la población adyacente de Czestochowa.

Uno de los documentos más antiguos de Jasna Góra establece que la pintura viajó desde Jerusalén, vía Constantinopla, hasta llegar finalmente a Czestochowa en agosto de 1382. Según la leyenda, después de la Crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo algunos artículos personales, entre ellos una mesa hecha por el mismo Redentor en el taller de San José. Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchaba con atención a la Madre de Jesús hablarle de la vida de Su Hijo; muchos de estos hechos fueron plasmados en su Evangelio.

La leyenda dice que la Imagen permaneció en los alrededores de Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena, en el siglo IV. El cuadro, junto con otras reliquias, fue trasladado a la ciudad de Constantinopla, donde el hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino el Grande, erigió una Iglesia para su entronización. La Imagen de la Madre de Dios y el Niño fue honrada por el pueblo y permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varias dotes y así fue a parar en Rusia, específicamente en la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia. La Imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, y fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz. Poco tiempo después, el castillo fue asediado por turcos musulmanes, una lanza enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María. La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.

Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la Imagen de posteriores invasiones de los musulmanes trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura. En este viaje llegó a Czestochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Y durante esta breve pausa de su viaje, la Imagen fue trasladada a Jasna Góra (que significa ‘colina luminosa’). Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción. A la mañana siguiente, después de haber colocado la Imagen con sumo cuidado en su carreta correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse. Aceptando esto como una señal del Cielo de que la Imagen había de permanecer en Czestochowa, San Ladislao hizo regresarla solemnemente a la Iglesia de la Asunción. Esto ocurrió el día 26 de agosto de 1382, día que aún se observa como Fiesta de la Imagen de Nuestra Señora. San Ladislao ordenó la construcción de una Iglesia y Monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.

La venerada Imagen fue puesta de nuevo en peligro por los husitas, movimiento que se adhirió a la reforma. Ellos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos en 1430 y saquearon el suntuoso Santuario. Entre los objetos robados estaba la Imagen de Nuestra Señora. Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar. Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la Imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la Imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos. Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la Imagen y le causó dos cortaduras profundas en la mejilla; cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, el Rostro de la Virgen María empezó a Sangrar, y el hombre cayó al suelo y se retorció en agonía hasta que murió; con pánico los asustados herejes retrocedieron dejando la pintura. Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración. Otra leyenda concerniente a la Virgen Negra de Częstochowa es que la presencia de la Sagrada Pintura salvó a su Templo de ser destruido por el fuego, no sin antes que las flamas oscurecieran los pigmentos.

A la Virgen Negra se le atribuye también la milagrosa salvación del Monasterio de Jasna Góra en el año 1655, cuando el rey Carlos Gustavo de Suecia invadió el país y quiso tomar el Monasterio. El prior no quiso entregarse y los tres mil soldados del general Müller y sus 19 cañones se disponían a destruir el monasterio, defendido por 70 monjes y 160 paisanos. El asedio duró seis semanas, y al final se retiraron. El general Müller dijo que la Virgen se le había aparecido, obligándole a retirarse. Este evento condujo al Rey Jan Kazimierz a coronar a Nuestra Señora de Częstochowa, la Virgen Negra, como Reina y Protectora de Polonia en la Catedral de Lwów el 1º de abril de 1656.

Otro suceso importante fue la victoria de Juan III Sobieski sobre los turcos, que asediaban Lwów, conocida como ‘el Diluvio’. Ocurrió el 25 de agosto de 1675 y la victoria fue atribuida a la Virgen de Czestochowa. Los turcos tenían 300.000 hombres contra 6.000 polacos. Aquel día el pueblo se había reunido en oración y vio cómo el cielo se nubló de improviso y un extraño temporal se desató contra el ejército enemigo con granizo, rayos, truenos y relámpagos, que los hizo huir despavoridos.

Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María. Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad. En la historia de Polonia, esta victoria es conocida como ‘El Milagro de Vístula’.

En 1948 la imagen de la Virgen de Czestochowa lloró en la catedral de Lublin. En 1967 la imagen del santuario lloró milagrosamente por segunda vez. Este santuario es el más famoso de Polonia.[1]




[1] Fuente: “Apariciones y Mensajes de la Virgen María, Primera Parte: Apariciones aprobadas por la Iglesia, Otras Apariciones”, de Ángel Peña O.A.R. – Lima, Perú, 2001.

lunes, 25 de agosto de 2014

El Rosario de La Armada

Los días 25 de cada mes se reza el Rosario de La Armada, con Aprobación Eclesiástica de Monseñor Tulio Manuel Chirivella Varela, Obispo Emérito de la Arquidiócesis de Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela; en fecha 25 de enero de 2011; y enseñado por Nuestra Señora de la Preciosísima Sangre en revelación privada, al hermano Tomas 'Mac' Smith.

Las Oraciones de La Armada pertenecen a la Tradición de la Iglesia; estas oraciones son:

El Santo Rosario de la Santísima Virgen y la Letanía Lauretana (Letanía a la Santísima Virgen); Los Dolores de María, revelados a Santa Brígida, aprobados en 1862; la Oración del Ofrecimiento de Vida, revelada a Sor Nathalia Magdolna en 1955; la Devoción a Dios Padre, a la Madre Eugenia Ravasio en 1932 y la Letanía y Consagración a la Preciosa Sangre de Jesucristo, revelada a Bernabé Nwoye de Nigeria-África, aprobado en 1999.


El Rosario de La Armada

(Para descargar hacer 'clic' en la imagen)


martes, 19 de agosto de 2014

La Mujer Vestidad del Sol - La Era de María

En este mes de Agosto, dentro de la Octava de la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María en Cuerpo y Alma a los Cielos, queremos rendirle homenaje a Nuestra Santísima Madre presentando el libro, ‘LA MUJER VESTIDA DEL SOL – LA ERA DE MARÍA’, escrito por andrésdeMaría, español, nacido en Orduña (Vizcaya), uno de los responsables del Movimiento Sacerdotal Mariano y de los comienzos de la ‘Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento’ en Valladolid, quien con gran unción del Espíritu Santo empalma en este libro diversos mensajes y revelaciones proféticas dados por los Sagrados Corazones de Jesús y María a videntes y almas especiales, de este tiempo y del siglo pasado, los cuales están interconectados entre sí por el mismo llamado del Cielo y que nos abren caminos de esperanza para estos tiempos trascendentales de la historia de la humanidad.

Libro: La Mujer Vestida del Sol – La Era de María
Escrito por: andrésdeMaría



La Mujer Vestida del Sol
La Era de María 

(2014)

(Para descargar el libro hacer 'clic' en la imagen)



lunes, 18 de agosto de 2014

17 de Agosto, Festividad de Santa Beatriz da Silva e Menezes

Santa Beatriz da Silva e Menezes (1424-1492) nació en Ceuta, ciudad del norte de África asomada al Mediterráneo, y que en aquella época se encontraba bajo el dominio de la corona de Portugal, en el año 1424. Sin embargo, la tradición del primer convento concepcionista de Toledo considera a Campo Mayor, villa portuguesa, como la patria de su madre fundadora. Portuguesa de origen, pasó la mayor parte de su existencia terrena en tierra de España. Su padre, don Ruy Gomes de Silva, aún joven, combatió en la conquista de la referida ciudad de Ceuta, en 1415; y se portó con tanto denuedo y valor, que el capitán de la plaza, de nombre don Pedro de Meneses, le premió concediéndole en matrimonio a su propia hija Isabel. Ésta, por diversos enlaces, estaba emparentada con las casas reales de España y Portugal. El matrimonio tuvo 12 hijos. En el año 1447, al casarse Isabel, hija de Juan príncipe de Portugal, con Juan II rey de Castilla, llevó consigo a tierras de Castilla a Beatriz, la cual había cumplido los veinte años. Sin embargo, pasado cierto tiempo, debido a que su belleza provocaba la admiración de los nobles o, quizás, porque la misma reina temía ver en ella una peligrosa rival, sus celos fueron tan grandes que, por quitarla de delante de sus ojos, la encerró en un cofre, durante tres días, sin que en ellos se le diera de comer y de beber. Pero acudió en su defensa la Reina del Cielo.

«La Virgen María se le apareció con hábito blanco y manto azul y el Niño Jesús en brazos, y, luego de haberla confortado con cariño maternal, le intimó que fundara en Su honor la Orden de la Purísima Concepción, con el mismo hábito blanco y azul que Ella llevaba. Ante tan señalada merced de su Reina y Señora, Beatriz se ofreció por Su esclava y Le consagró, rebosante de gratitud, el voto de su virginidad y le rogó confiadamente la librara de aquella prisión. La Reina Celestial accede sonriente y desaparece».

La intervención de don Juan Meneses, tío de Beatriz, hizo que la reina Isabel abriese el cofre pasados tres días, esperando que su dama fuese ya cadáver. La sorpresa de todos fue impresionante. Beatriz apareció con más belleza y lozanía que antes de ser encerrada. Todos adivinaron que la bella dama portuguesa había sido favorecida en aquellas horas obscuras y tenebrosas con alguna Luz especial del Cielo. La Santísima Virgen la había escogido para dama Suya. Era preciso cambiar de palacio.

«A los tres días de verse libre del encierro, sin más dilación, pidió salir de Tordesillas, dirigiéndose a Toledo, acompañada de dos doncellas.» Ingresó en el monasterio cisterciense de Santo Domingo de Silos, en Toledo, en el que durante treinta años se dedicó únicamente a Dios, a la oración, al sacrificio y al desprecio del mundo. «Desde que salió de la corte del rey Don Juan hasta que murió ningún hombre ni mujer vio su rostro enteramente descubierto…».

Después de estos casi treinta años de dedicación a la mortificación y vida retirada, unida la práctica de la oración prolongada y a una liberalidad magnánima para emplear todos sus bienes en dar culto a Dios y socorrer al pobre, decidió fundar un nuevo monasterio u Orden de la Inmaculada Concepción, en honor del Misterio de la Inmaculada Concepción y para la propagación de Su culto. Así, pues, el año 1484 abandonó el monasterio de Santo Domingo y pasó, con algunas compañeras, a una casa llamada Palacio de Galiana, que le había donado la reina Isabel la Católica.

El día 30 de abril de 1489, a petición de Beatriz y de la misma reina Isabel, el Papa Inocencio VIII autorizó la fundación del nuevo monasterio y aprobó las principales reglas que, entre tanto, habrían de observarse en el mismo. Sin embargo, antes de que, conforme al permiso pontificio, se iniciara a la vida regular en el nuevo monasterio, Beatriz subió a los cielos. El día 16 de agosto de 1492, que se había acordado para la toma de hábitos, tuvo lugar la tranquila muerte de Beatriz. El mismo padre confesor le impuso el hábito y velo concepcionistas y recibió su profesión religiosa.

«Al tiempo de su muerte fueron vistas dos cosas maravillosas: la una fue que, como le quitaron del rostro el velo para darle la unción, fue tanto el brillo que de su rostro salió que todos quedaron espantados; la otra fue que en mitad de la frente le vieron una estrella, la cual estuvo allí puesta hasta que expiró, y daba tan gran luz y resplandor como la luna cuando más luce, de lo cual fueron testigos seis religiosos de la Orden de San Francisco».

Había sido escogida como estrella para guiar a generaciones de vírgenes, que consagrarían a Dios su amor y su pureza, en honor de María Inmaculada. Se iba al Cielo para guiarlas mejor desde allí.


sábado, 16 de agosto de 2014

La Ofrenda de Vida lo compendia todo

Tomado del Libro: "La Victoriosa Reina del Mundo"
Revelaciones a Sor María Natalia Magdolna

He sentido gozo al ver cómo una y otra vez los fieles que se encontraban en el templo hacían ofrecimiento de su vida movidos por el celo de mi padre espiritual. Pensaba para mis adentros: ¿Lo estarán viviendo? ¿Es suficiente entregarse una sola vez? ¿Lo recordarán luego? Entonces mi Jesús me habló así:

Si alguien, hija Mía, no hace sino una sola vez el Ofrecimiento de Vida, ¿entiendes, hija Mía? una sola vez, en un momento de Gracia se encendió en su corazón el fuego de amor heroico, ¡con esto selló toda su vida! Su vida, aunque no piense conscientemente en ello, es ya propiedad de ambos Sagrados Corazones. Para Mi Padre no existe el tiempo. La vida del hombre está ante Él como un todo.

Aunque uno haya hecho otro ofrecimiento, la ofrenda de vida por amor lo compendia todo y está por encima de ellos. Ésta será, pues, la corona, el aderezo más precioso y el distintivo de su nobleza espiritual en la Patria Eterna.

A los que tienen la cruz del sufrimiento

La Santísima Virgen dijo:

—Cuando les llega, hijos Míos, un gran sufrimiento corporal o espiritual y ustedes lo aceptan con espíritu de oblación, eso puede ser fuente de Gracias innumerables. Pueden pagar con ello los pecados, las omisiones de toda su vida y, cuando ya han cancelado toda su deuda, pueden ustedes alcanzar, con el restante sufrimiento, llevado con paciencia, la conversión de los pecadores empedernidos y dar gloria a Dios. Las almas salvadas, gracias a los sufrimientos aceptados por ustedes, pueden alcanzar incluso la santidad.

—Cuando pesa sobre ustedes la Cruz del sufrimiento, sea por causa de una enfermedad o de un sufrimiento espiritual, recuerden que no son sino peregrinos en la Tierra. Más allá de la tumba, hay un mundo maravillosamente más bello, que Dios ha preparado para Sus hijos, donde les espera una felicidad muchísimo mayor que la que merecían debido a sus sufrimientos pacientemente sobrellevados. En un estado de felicidad que “ojo jamás vio, ni oído nunca oyó” estarán sumergidas sus almas durante toda una eternidad. Aunque la vida de uno esté llena de sufrimiento, será siempre muy corta, y se acabará pronto. Alégrense, aun cuando estén sufriendo, porque avanzan hacia una meta segura y al final del camino les espera el brazo tierno de su Madre y el Amor eterno de la Santísima Trinidad.

Los llamo a ustedes, Mis queridos hijos, a un apostolado de especial elección, para que soporten el martirio espiritual por los pecados de los demás, y para que por medio del sacrificio de sus vidas, ofrecido con gran corazón, Dios pueda derramar ríos de Su Misericordia. Piensen, Mis queridos hijos, qué inmensa multitud de almas pueden salvar de la eterna condenación si llevan con paciencia esa pequeña astilla de la Cruz de Mi Santo Hijo, que Él les ha dado, para que tomando la Mano de su Madre participen ustedes también de la Obra de la Redención. No pidan, hijos Míos, el sufrimiento; pero acepten siempre con humilde entrega, aquellos que el Señor les da. 

“No puedo quitar la Cruz a las almas escogidas”

Jesús dijo:

—Hijos Míos, apóstoles Míos: Las almas necesitan tanto de los sufrimientos aceptados por ustedes como los enfermos de la medicina. No puedo descargar la Cruz de los hombros de ustedes, aunque por momentos les parezca que ya van a caer bajo su peso; porque si la quitara, se interrumpiría el proceso de curación de las almas y dejaría perecer a aquellas que todavía pueden ser salvadas. Cuando se cancela la deuda de una o varias almas o termina su tratamiento curativo, gracias al sufrimiento ofrecido por ellas, entonces quito la Cruz por algún tiempo para que cobre nuevo vigor Mi apóstol, destinado a tan sublime vocación.

—Hijos Míos, una sola alma que se pone sobre el altar del sacrificio por amor a Mí y a sus hermanos, aumenta cien veces la Gloria de Mi Padre y la alegría de Mi querida Madre. ¡Levántense, hijos Míos, con un fervor más intenso! Mi Iglesia nunca ha tenido una necesidad tan grande de víctimas generosas como ahora... Hacen falta almas que no estén rumiando sus propios problemas, sino cuya mirada esté puesta en los demás buscando cómo puedan ayudarles en lo corporal y en lo espiritual. Vuelquen sus pensamientos y su amor desinteresado sobre cómo poder salvar a los infieles y a los pecadores, porque saben muy bien que no hay nada tan precioso en el mundo como las almas... ¡Láncense, hijos Míos, una y otra vez hacia la sagrada meta de salvar las almas! ¡Háganse santos para que puedan ser verdaderamente Mis apóstoles revestidos de Cristo ante la Faz de Mi Padre!

Mensaje de la Virgen para los que hacen la Ofrenda de Vida

La Santísima Virgen dijo:

—Cuando el Eterno Padre escoge un alma para darle la Gracia de ser uno de los elegidos, la destina a que, ya en la Tierra, sea semejante a Su Hijo Unigénito. Y, ¿en qué debe ser semejante a Él? En el amor y en la aceptación de los sufrimientos. Si en esto siguen ustedes a su Jesús, el Eterno Padre reconocerá en ustedes a Su Santo Hijo.

—Las almas, a las cuales el Eterno Padre escogió para que hagan el Ofrecimiento de Vida deben esforzarse por salvar el mayor número de almas para Dios. Lo pueden alcanzar con la oración fervorosa, con la práctica de la caridad activa y servicial, con la mansedumbre, con la humildad, con la mortificación, pero sobre todo con la aceptación paciente de los sufrimientos. Creo que Mi Corazón Maternal encontrará entre Mis hijos, almas que con el ardor de los mártires amen a Dios.

—Aun en tiempo de las más grandes pruebas, Mis queridos hijos, deben tomar con confianza ilimitada la Mano de su Madre. Juntos vayan ustedes al Corazón Eucarístico de Jesús que es su Fortaleza en su peregrinación terrenal. Así, fortalecidos diariamente por Él, continúan ustedes el camino hacia el hogar de la eterna felicidad donde en glorioso éxtasis, se reconocerán entre sí los que hayan hecho de su vida una ofrenda de amor a gloria de Dios y el bien de las almas.

—Entonces, Mi Santísimo Hijo les va a estrechar a Su Corazón inflamado de Amor, para sumergirlos en el gozo de la unidad de Amor de la Santísima Trinidad, en el estado de la eterna felicidad, para que puedan alegrarse sin fin en compañía de las almas para quienes, con su generoso ofrecimiento de vida, lograron alcanzar la salvación.

—¡Amen y tengan confianza, hijos Míos, porque Dios está con ustedes! El Señor ama la vida de cada alma que hizo la entrega de sí misma. Precisamente por eso no pongan límite a sus sacrificios. ¡Dar más, amar mejor! Sea ésta la consigna de su vida.

El Amor Misericordioso de Jesús

En cierta ocasión recibí un libro y leí en él que nuestro Jesús se quejaba de que las almas caían al infierno como bajan en invierno los copos de nieve. Al leer esto comencé a ver el mundo que está a mi alrededor y en espíritu lloré a los pies de Jesús. Entonces Jesús me dijo:

—No llores, porque esto viene del maligno espíritu que quiere denigrar el Amor Misericordioso de Mi Padre. Entiende, hija Mía. Si las almas cayeran al infierno como caen los copos de nieve en invierno, Mi Padre jamás hubiera creado al hombre. Pero lo creó porque quiso derramar sobre sus creaturas la Felicidad de la Santísima Trinidad.

—Es verdad que el hombre cometió el pecado con su desobediencia, pero Mi Padre envió al Hijo, quien con Su Obediencia lo reparó todo. Sólo caen en las tinieblas exteriores aquellas almas que hasta el último momento de su existencia rechazan a Dios. Pero el alma que antes de abandonar el cuerpo sólo dijera con arrepentimiento: “¡Dios mío, sé Misericordioso conmigo!”, ya se ha librado de las tinieblas exteriores.

—Pero mira, hija Mía, el Amor Misericordioso de Mi Padre alcanza incluso a los pecadores empedernidos. Por eso pido el Ofrecimiento de Vida que, cual sacrificio unido a Mi cruento Sacrificio, alcanza que la Justicia Divina sea satisfecha y de esta manera pueda haber Misericordia también para los empedernidos, al menos en el último día o último momento de su vida. Por eso convocaré una multitud de almas entregadas para esta pesca apostólica de almas”.

Oración del Ofrecimiento de Vida

Mi amable Jesús, delante de las Personas de la Santísima Trinidad, delante de Nuestra Madre del Cielo y toda la Corte Celestial, ofrezco, según las intenciones de Tu Corazón Eucarístico y las del Inmaculado Corazón de María Santísima, toda mi vida, todas mis santas Misas, Comuniones, buenas obras, sacrificios y sufrimientos, uniéndolos a los méritos de Tu Santísima Sangre y Tu Muerte de Cruz: Para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad, para ofrecerle reparación por nuestras ofensas, por la unión de nuestra santa Madre Iglesia, por nuestros Sacerdotes, por las buenas vocaciones sacerdotales y por todas las almas hasta el fin del mundo.

Recibe, Jesús mío, mi ofrecimiento de vida y concédeme Gracia para perseverar en él fielmente hasta el fin de mi vida. Amén.

Cinco Promesas de la Santísima Virgen para los que hacen el Ofrecimiento de Vida:

1.  Sus nombres estarán inscritos en el Corazón de Jesús, ardiente de Amor, y en el Corazón Inmaculado de la Virgen María.
2.  Por su ofrecimiento de vida, unido a los Méritos de Jesús, salvarán a muchas almas de la condenación. El mérito de sus sacrificios beneficiará a las almas hasta el fin del mundo.
3.  Nadie de entre los miembros de su familia se condenará, aunque por las apariencias externas así parezca, porque antes de que el alma abandone el cuerpo, recibirá en lo profundo de su alma, la gracia del perfecto arrepentimiento.
4.  En el día de su ofrecimiento, los miembros de su familia que estuvieran en el Purgatorio, saldrán de ahí.
5.  En la hora de su muerte estaré a su lado y llevaré sus almas, sin pasar por el Purgatorio, a la Presencia de la Gloriosa Santísima Trinidad, donde en la Casa hecha por el Señor, se alegrarán eternamente junto Conmigo.


La Victoriosa
Reina del Mundo
(1939-1943)